El rendimiento de los suelos deportivos de madera depende en un 70 % de la calidad de la instalación. El proceso de construcción estándar consta de ocho pasos clave:

Inspección del sustrato: Humedad del hormigón ≤10 %, error de planitud ≤3 mm/2 m;
Impermeabilización: Cobertura total con película de PE de 0,2 mm de espesor, juntas con solapamiento de 100 mm y sellado;
Instalación de juntas: Vigas principales niveladas y fijadas con pernos de expansión, viguetas secundarias con solapamiento vertical, humedad controlada entre el 8 % y el 12 %;
Instalación de almohadillas elásticas: Almohadillas de goma o resortes distribuidos uniformemente según la densidad de diseño para garantizar una tensión constante;
Instalación de la capa superficial: Empalme escalonado de un lado a otro, fijado con clavos especiales para suelos en ángulo de 45°;
Reserva de juntas de expansión: Dejar un espacio de 8 a 15 mm alrededor del perímetro, cubierto con un reborde;
Lijado y pintura: Tres lijados gruesos + dos lijados finos, seguidos de 3 a 5 capas de pintura resistente al desgaste UV; Aceptación final: Medir la tasa de rebote, el coeficiente de fricción, la planitud, etc., y emitir un informe.
Todo el proceso debe llevarse a cabo en un entorno controlado con temperatura y humedad (15-25 °C, HR 40-60 %). La omisión de cualquier paso, como una nivelación irregular de la quilla, una aplicación irregular del adhesivo o juntas de expansión insuficientes, puede provocar arqueamiento, ruidos anormales o un rendimiento deficiente posteriormente. Por lo tanto, es fundamental elegir un equipo de construcción profesional con certificación ISO 9001.

