Entre los diversos tipos de madera, el arce, especialmente el arce azucarero norteamericano (arce duro), es ampliamente reconocido como el «material de oro» para suelos deportivos. Su rendimiento superior se debe a sus propiedades físicas y estéticas únicas.

En primer lugar, el arce posee una alta dureza (dureza Janka de 1450 lbf), una fuerte resistencia a la abrasión y puede soportar entrenamientos de alta intensidad y movimientos frecuentes sin rayarse fácilmente. En segundo lugar, su estructura fibrosa densa y uniforme resulta en una mínima deformación bajo tensión y una excelente resiliencia, lo que ayuda a mejorar la potencia explosiva y la agilidad de los atletas. En tercer lugar, el arce posee un color blanco claro y una textura fina, y tras el tratamiento UV, presenta un efecto visual brillante y transparente, ideal para transmisiones televisivas y la observación de espectadores.
Más importante aún, el arce tiene un bajo coeficiente de absorción de humedad y expansión, lo que le confiere una buena estabilidad dimensional ante cambios de temperatura y humedad, reduciendo problemas como deformaciones o grietas. Eventos de alto nivel como la FIBA, la NBA y los Juegos Olímpicos utilizan suelos de arce, lo que demuestra su reconocido prestigio.
Por supuesto, el arce es caro y requiere técnicas de instalación estrictas. Si el presupuesto es limitado, se pueden considerar alternativas de roble doméstico o composite, pero en locales de calidad profesional, el arce sigue siendo la opción irremplazable. Al comprar madera, es fundamental confirmar que su origen sea legal, que el proceso de secado cumpla con los estándares y que cuente con un equipo de instalación profesional para garantizar que alcance su máximo potencial.

