La madera es un material natural y su rendimiento se ve muy afectado por su contenido de humedad.

Controlar el contenido de humedad de los suelos deportivos de madera es crucial para garantizar su estabilidad a largo plazo. Las normas nacionales estipulan que el contenido de humedad del suelo debe controlarse entre el 8 % y el 12 % antes de la instalación, coincidiendo con el contenido de humedad de equilibrio medio anual local. Si el contenido de humedad es demasiado alto (>14 %), la contracción por secado tras la instalación provocará un aumento de las separaciones entre las tablas, crujidos e incluso grietas; si es demasiado bajo (<6 %), la absorción y expansión de la humedad provocará deformaciones y pandeos. Por lo tanto, los fabricantes de renombre realizarán un tratamiento de secado secundario en un taller con temperatura y humedad controladas y comprobarán el contenido de humedad de cada lote. Además, la madera debe someterse a un tratamiento de liberación de tensiones (como un curado durante más de 30 días) para eliminar la tensión interna. Se deben reservar juntas de dilatación (normalmente de 8 a 15 mm) durante la instalación y utilizar un sistema de control de humedad (como un humidificador o deshumidificador) para mantener la humedad relativa del espacio entre el 40 % y el 60 %. Las maderas duras, como el arce y el roble, tienen estructuras celulares más densas y mayor estabilidad dimensional que las maderas blandas. Cabe mencionar que las estructuras compuestas multicapa (como la madera maciza de tres capas) son más resistentes a la deformación que la madera maciza pura y son adecuadas para regiones con climas variables. El control científico de la humedad es una garantía invisible para prolongar la vida útil del suelo.

