Con la creciente popularidad de los conceptos de construcción sostenible, el rendimiento ambiental de los suelos deportivos de madera está recibiendo cada vez más atención.

Los suelos deportivos modernos de alta calidad priorizan el bajo contenido de formaldehído, el uso de recursos renovables y la reciclabilidad, tanto en la selección de materiales como en el procesamiento.
En primer lugar, la madera de la superficie proviene principalmente de bosques sostenibles con certificación FSC o PEFC, lo que garantiza un equilibrio entre la tala y la plantación, protegiendo así el medio ambiente. En segundo lugar, los adhesivos suelen utilizar colas ecológicas sin formaldehído o de grado E0, lo que reduce significativamente las emisiones de COV y garantiza la calidad del aire interior. Los revestimientos de superficies también tienden a utilizar barnices UV a base de agua, libres de disolventes nocivos como el benceno y el tolueno, que resultan inodoros tras su aplicación, lo que los hace adecuados para entornos sensibles como escuelas y guarderías.
Además, algunos fabricantes están empezando a utilizar caucho reciclado para crear bases elásticas o para triturar suelos de madera de desecho para su uso en la producción de tableros compuestos, promoviendo así una economía circular. En cuanto a la instalación, la estructura suspendida elimina la necesidad de fijación con pegamento, facilitando el desmontaje y la reutilización en el futuro, y reduciendo los residuos de la construcción. Elegir suelos deportivos de madera respetuosos con el medio ambiente no solo es una responsabilidad con la salud de los usuarios, sino también una medida importante para cumplir con la responsabilidad social corporativa y el objetivo nacional de «carbono dual».

