Con el avance de los objetivos de «carbono dual» y la adopción generalizada de certificaciones de construcción ecológica (como LEED y la certificación China Green Building Three-Star), las características ambientales de los suelos deportivos de madera están recibiendo cada vez más atención. Actualmente, la industria está impulsando mejoras en los materiales en tres aspectos:

En primer lugar, sustratos ecológicos. El contrachapado tradicional suele utilizar resina de urea-formaldehído, lo que supone un riesgo de liberación de formaldehído. Ahora, cada vez más empresas están optando por adhesivos sin formaldehído (como el adhesivo MDI) o adhesivos de proteína de soja, lo que reduce la liberación de formaldehído del producto final a casi cero (≤0,02 mg/m³), superando con creces el nivel E1 de la norma nacional (≤0,124 mg/m³).
En segundo lugar, el abastecimiento sostenible de madera. La madera con certificación FSC (Forest Stewardship Council) se ha convertido en un estándar en proyectos de alta gama, lo que garantiza que cada pieza de suelo provenga de recursos forestales legales y renovables. Algunas marcas incluso han lanzado suelos compuestos de bambú, que utilizan bambú de rápido crecimiento para sustituir la madera noble, reduciendo así la presión ambiental.
En tercer lugar, las tecnologías de reciclaje y reutilización. Durante la renovación de instalaciones antiguas, los suelos de arce desmontados pueden reutilizarse tras el lijado y la restauración; las vigas y los subsuelos también pueden reciclarse por separado, lo que reduce los residuos de la construcción.
En el futuro, los suelos deportivos de madera no solo serán un factor de rendimiento, sino también una encarnación de conceptos ecológicos. Elegir materiales respetuosos con el medio ambiente no solo es una responsabilidad con la salud de los atletas, sino también un compromiso con el futuro del planeta.

