Con la creciente concienciación sobre la salud, la protección ambiental y la seguridad de los suelos deportivos de madera reciben cada vez más atención. En primer lugar, el revestimiento de la superficie debe cumplir con las normas ambientales nacionales

como la GB 18581-2020 «Límites de sustancias nocivas en revestimientos de madera», con un contenido de COV inferior a 100 g/L, lo que garantiza la ausencia de olores irritantes. En segundo lugar, los adhesivos deben estar certificados por el Índice de Productos de Etiquetado Ambiental de China (Diez Anillos) para evitar la liberación de sustancias nocivas como el formaldehído y el benceno. En tercer lugar, la madera debe estar libre de podredumbre e infestación de insectos, y tratada con conservantes y moho, pero sin utilizar productos químicos tóxicos. Además, los bordes del suelo deben estar biselados para evitar arañazos en los atletas; el coeficiente de fricción de la superficie debe controlarse con precisión para evitar un exceso de resbalones o rugosidad que pueda provocar caídas o esguinces. A nivel internacional, normas como la DIN 18032-2 y la EN 14904 proporcionan regulaciones detalladas sobre la protección ambiental y la seguridad de los suelos deportivos. Los proyectos domésticos también deben cumplir con las cláusulas pertinentes del Estándar de Evaluación de Edificios Ecológicos. Al comprar, se recomienda solicitar un informe de prueba certificado por CMA/CNAS, prestando especial atención a indicadores como la emisión de formaldehído (≤0,05 mg/m³), COVT y el contenido de metales pesados. Un suelo deportivo verdaderamente seguro no solo ofrece un rendimiento superior, sino que también ofrece una protección integral para la salud de sus usuarios.

