Suelos deportivos de madera resistentes al desgaste y antideslizantes

Los pavimentos deportivos de madera sufren un desgaste frecuente debido al tránsito peatonal y los impactos con el equipamiento, además de cumplir con los requisitos de seguridad durante arranques, paradas y cambios de dirección bruscos. Por lo tanto

la resistencia a la abrasión y la resistencia al deslizamiento son indicadores clave de su utilidad. Estas dos propiedades determinan directamente la vida útil del pavimento, los costes de mantenimiento y la seguridad en la práctica deportiva. La selección científica de materiales, las técnicas de procesamiento y el control de parámetros son necesarios para lograr una doble garantía de durabilidad y seguridad, satisfaciendo así las necesidades a largo plazo de las instalaciones deportivas. La resistencia a la abrasión se refiere a la capacidad de la superficie del pavimento para resistir el desgaste físico, como la fricción y los arañazos. Sus principales indicadores de evaluación son las revoluciones de resistencia a la abrasión y la dureza superficial. Según la norma nacional GB/T 20239-2015, los pavimentos deportivos de madera deben tener una resistencia a la abrasión (prueba de abrasión Taber) ≥4000 revoluciones y una dureza Brinell superficial ≥100 N. La resistencia al desgaste de los pavimentos deportivos de madera maciza depende principalmente de la dureza de la propia madera. Las maderas duras como el arce y el roble poseen fibras densas y una dureza superficial de 110-150 N, lo que les permite resistir eficazmente el desgaste por fricción diario. Sin embargo, la madera maciza pura carece de una capa protectora adicional, lo que la hace propensa a rayarse tras un uso prolongado y requiere un encerado regular. Los pavimentos deportivos compuestos, por otro lado, mejoran su rendimiento gracias a una capa protectora superficial. Generalmente utilizan óxido de aluminio (Al₂O₃) como agente antidesgaste, con un gramaje controlado entre 45 y 60 g/m². Combinado con la tecnología de curado UV, esto aumenta la resistencia al desgaste a más de 6000 revoluciones, llegando algunos productos de alta gama incluso a las 10 000 revoluciones. Esto les permite soportar un uso intensivo y frecuente sin necesidad de un mantenimiento constante. Además, el contenido de humedad de la superficie de la madera también influye en su resistencia al desgaste. Un exceso de humedad puede provocar que la madera se ablande y pierda dureza; por lo tanto, el contenido de humedad superficial debe controlarse estrictamente entre el 8 % y el 12 %. La resistencia al deslizamiento es una característica fundamental para garantizar la seguridad en la práctica deportiva, evitando caídas durante movimientos rápidos, paradas bruscas o en superficies resbaladizas. Las normas del sector exigen que los suelos deportivos de madera tengan un coeficiente de fricción estática ≥0,5, mientras que los suelos de competición profesional deben alcanzar ≥0,6. La resistencia al deslizamiento se consigue principalmente mediante dos aspectos: primero, el tratamiento de la textura superficial. Los suelos de madera maciza conservan la veta natural de la madera (como la veta ondulada del arce o la veta irregular del fresno), utilizando la irregularidad de la textura para aumentar la fricción en la superficie de contacto. Los suelos compuestos utilizan un proceso de grabado para crear texturas antideslizantes en la superficie, con una profundidad controlada entre 0,1 y 0,3 mm, lo que garantiza tanto comodidad como una resistencia al deslizamiento eficaz. Segundo, el tratamiento del revestimiento superficial. El revestimiento antideslizante debe equilibrar la resistencia al desgaste y la resistencia al deslizamiento

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio