¿Cómo medir el profesionalismo y la seguridad? El profesionalismo y la seguridad de los pisos deportivos de madera no se juzgan únicamente por su apariencia, sino que se definen mediante una serie de indicadores de rendimiento cuantificables.

Según la norma nacional «Condiciones Técnicas Generales para Pisos Deportivos de Madera» (GB/T 20239-2015) y los estándares de certificación de la FIBA, los pisos deportivos de madera deben cumplir cuatro indicadores clave: **absorción de impacto, recuperación elástica, coeficiente de fricción y rendimiento acústico**. Estos indicadores están directamente relacionados con la experiencia y la seguridad de los atletas, y son criterios fundamentales para determinar si un recinto es apto para albergar competiciones profesionales.
La absorción de impacto es el indicador clave para medir el rendimiento de absorción de impactos de los pisos deportivos de madera. Se refiere a la capacidad del piso para absorber energía al ser sometido a una determinada fuerza de impacto. La norma exige una tasa de absorción de impacto del 20 % al 35 %. El método de prueba específico consiste en dejar caer una bola de acero de 1,8 kg desde una altura de 1,5 m. Los sensores miden la deformación máxima y la atenuación del impacto del piso. Si el índice de absorción de impactos es inferior al 20%, el suelo es demasiado duro, lo que provoca un impacto excesivo en las articulaciones del atleta al aterrizar, pudiendo causar lesiones de rodilla y tobillo. Si supera el 35%, el suelo es demasiado blando, lo que conlleva una pérdida excesiva de energía durante los saltos y afecta al rendimiento deportivo. Las instalaciones de competición internacionales (como los pabellones de la NBA) tienen requisitos aún más estrictos para este indicador, debiendo mantenerlo entre el 25% y el 30% para garantizar un equilibrio entre la absorción de impactos y la eficiencia atlética.
El índice de recuperación elástica complementa la absorción de impactos, refiriéndose a la capacidad del suelo para recuperar su forma original tras el impacto. Las normas exigen un índice de recuperación elástica de al menos el 90%. Cuando un atleta salta y aterriza, el suelo sufre cierta deformación. Una recuperación elástica insuficiente puede provocar deformaciones permanentes, afectando no solo a la experiencia del usuario, sino también pudiendo causar riesgos deportivos debido a la menor planitud de la superficie. Durante las pruebas, se midieron la velocidad y el grado de recuperación de la deformación del suelo mediante impactos repetidos en el mismo punto. Tras 1000 ciclos de impacto, la tasa de recuperación de elasticidad de los suelos de madera deportivos de alta calidad se puede mantener por encima del 95%, lo que garantiza la estabilidad del rendimiento tras un uso prolongado.

