Además del arce, el roble es otro material de alta calidad comúnmente utilizado para suelos deportivos. Su excelente rendimiento y su alta relación calidad-precio lo han popularizado en numerosos recintos deportivos pequeños y medianos.

El roble es una madera dura con una densidad en estado seco de aproximadamente 0,76 g/cm³, la segunda más dura después del arce, y posee una buena resistencia al impacto y a la abrasión. El roble tiene una hermosa veta, a menudo entrelazada, y su color varía desde el marrón rojizo claro hasta el marrón oscuro, lo que confiere a los recintos deportivos un efecto visual estable y majestuoso tras su instalación. En comparación con el arce, los recursos de roble son relativamente más abundantes y su precio es más asequible, lo que supone una ventaja significativa en términos de rentabilidad. Para recintos con presupuestos limitados pero que desean una experiencia deportiva de alta calidad, el suelo deportivo de roble es una opción ideal. En cuanto a su rendimiento, el roble posee buena elasticidad y estabilidad. Ante un impacto externo, se deforma para absorber la fuerza y luego recupera rápidamente su forma original, proporcionando una amortiguación eficaz para los atletas. Además, el roble es relativamente fácil de controlar en cuanto a su contenido de humedad. Tras un tratamiento de secado profesional, se reducen eficazmente problemas como la deformación y el agrietamiento durante su uso. Además, el roble presenta una excelente trabajabilidad, lo que permite adaptarlo a las necesidades de diferentes instalaciones en cuanto a métodos de unión de suelos y tratamientos superficiales, convirtiéndolo en un material ideal para suelos deportivos que combina rendimiento y economía.

