En el sector de los suelos deportivos de madera, la elección del material determina directamente su rendimiento y vida útil.

El arce, con sus ventajas únicas, ha dominado el mercado durante mucho tiempo. Se clasifica en arce duro y arce blando. El arce duro, comúnmente utilizado en campos deportivos, tiene una densidad de secado al aire de aproximadamente 0,68 g/cm³, lo que combina dureza y tenacidad. Esta dureza garantiza que el suelo resista el impacto de las carreras y saltos frecuentes de los atletas, resistiendo abolladuras y arañazos. La tenacidad reduce la transmisión de las fuerzas de impacto durante el juego, lo que reduce el riesgo de lesiones articulares. Esta es una de las razones principales por las que el arce es el material preferido en instalaciones para deportes de alta intensidad como el baloncesto y el voleibol.
En cuanto a apariencia y estabilidad, el arce presenta una veta fina y uniforme y un color que va del amarillo claro al marrón claro. Tras la instalación, el suelo adquiere un aspecto limpio y brillante. Además, presenta una baja contracción y, tras un secado profesional, su contenido de humedad se puede controlar entre un 8% y un 12%, resistiendo eficazmente la deformación y el agrietamiento causados por las fluctuaciones de temperatura y humedad. En comparación con otros materiales como el roble y el haya, el módulo elástico del arce es más adecuado para las necesidades deportivas, con un coeficiente de rebote superior al 90%, cumpliendo así con los estándares de rendimiento para suelos deportivos establecidos por organizaciones de prestigio como la FIBA. El arce también ofrece una alta resistencia al desgaste. Gracias a un tratamiento superficial con recubrimiento UV, tiene una vida útil de 15 a 20 años, lo que garantiza que se mantenga en excelentes condiciones incluso en recintos profesionales con un uso intensivo.
Sin embargo, los suelos deportivos de arce requieren rigurosas técnicas de procesamiento, que incluyen selección, corte, secado, control de insectos y prevención de la corrosión. Además, la materia prima es importada (el arce duro norteamericano se considera el mejor), lo que resulta en un coste relativamente elevado. Sin embargo, considerando su relación costo-beneficio y seguridad a largo plazo, el arce sigue siendo el «material de oro» para los estadios deportivos profesionales, volviéndose un elemento casi estándar, particularmente en lugares como torneos profesionales y gimnasios universitarios, donde los requisitos de rendimiento son extremadamente altos.

