Las especificaciones de los suelos de madera deportivos no se establecen arbitrariamente; se diseñan científicamente en función de factores como el tamaño del recinto, el tipo de deporte y los requisitos de carga. El grosor, el ancho, las especificaciones de la quilla y el espaciado de instalación del panel influyen directamente en la capacidad de carga, la estabilidad y la vida útil del suelo. Comprender el fundamento para seleccionar estas especificaciones es clave para evitar un diseño excesivo o insuficiente.

El grosor del panel es el indicador de especificación más intuitivo, con un rango general de 18 a 22 mm. Los diferentes grosores corresponden a diferentes escenarios de uso. Los paneles de 18 mm de grosor son adecuados para recintos deportivos ligeros, como estudios de danza y yoga, con una capacidad de carga de aproximadamente 200 kg/m², lo que satisface las necesidades del entrenamiento diario y eventos pequeños. Los paneles de 20 mm de grosor son una opción de uso general, con una capacidad de carga de hasta 300 kg/m², adecuados para recintos pequeños y medianos como baloncesto y bádminton, equilibrando rendimiento y coste. Los paneles de 22 mm de espesor están diseñados para recintos de eventos a gran escala y uso frecuente, con una capacidad de carga superior a 400 kg/m², capaces de soportar las aglomeraciones de los eventos a gran escala y el intenso impacto de los atletas profesionales. Es importante tener en cuenta que los paneles más gruesos no son necesariamente mejores. Los paneles excesivamente gruesos aumentan su propio peso, lo que puede ejercer una carga excesiva sobre la quilla y afectar la estabilidad general. Por lo tanto, el panel debe seleccionarse teniendo en cuenta las especificaciones de la quilla.
Los paneles suelen tener tres anchos: 70 mm, 80 mm y 90 mm. La elección debe equilibrar la estética y la resistencia a la deformación. Los paneles estrechos de 70 mm presentan más huecos al empalmarse, lo que disipa la tensión causada por la expansión y contracción térmica de la madera. Ofrecen la mayor resistencia a la deformación y son adecuados para zonas con grandes fluctuaciones de humedad (como la temporada de lluvias en el sur de China).

