No todos los deportes se practican bajo techo. Los suelos para exteriores deben soportar condiciones extremas sin perder sus prestaciones.

- Materiales más comunes: El caucho granulado (SBR o EPDM) es el rey de las pistas exteriores. Se instala en rollos o losetas, con una base de asfalto u hormigón poroso que permite el drenaje. También existen suelos de poliuretano vertido, muy utilizados en pistas de atletismo y canchas de tenis.
- Resistencia a los rayos UV: La radiación solar degrada los polímeros con el tiempo. Los suelos de exterior de calidad incorporan estabilizadores UV que evitan la decoloración y el agrietamiento. Una capa superior de EPDM (caucho de etileno-propileno-dieno) es especialmente resistente al sol.
- Drenaje y humedad: Las pistas deben evacuar el agua rápidamente para evitar charcos y moho. Los suelos porosos (con una permeabilidad mínima de 150 mm/h) permiten que el agua se filtre. En zonas lluviosas, se recomienda una pendiente del 1-2% hacia los bordes.
- Variaciones térmicas: El calor extremo puede ablandar el caucho y el frío volverlo quebradizo. Los suelos de exterior de alta gama mantienen su elasticidad entre -20 °C y 60 °C. En climas muy fríos, se prefieren mezclas con mayor contenido de EPDM.
- Mantenimiento exterior: Barrido semanal, lavado a presión ocasional y revisión de juntas. Los suelos de caucho pueden durar entre 8 y 15 años, mientras que los de poliuretano alcanzan los 20 con cuidados adecuados.
Ejemplo: La pista de atletismo del Estadio Olímpico de Pekín 2008, con suelo de poliuretano, sigue en uso después de 18 años gracias a su diseño resistente a la intemperie.

