Lijado y renovación del parquet deportivo: cuántas veces se puede lijar y cuándo hacerlo

Una gran ventaja del suelo de madera es que se puede renovar. Pero «se puede renovar» no significa «lijar a discreción»: cada lijado consume un espesor limitado de madera, y un error es irreversible.
Primero, averigüe cuánto material lijable queda. El tablón tiene un espesor total fijo: encima el barniz, debajo la madera. El objetivo del lijado es solo retirar el barniz viejo y una finísima capa de madera dañada, dejando veta nueva. Una pasada correcta quita normalmente menos de un milímetro. Por eso el número de lijados que un tablero aguanta en su vida es limitado —unos pocos—, dependiendo del espesor y del historial. Antes de entrar, pregunte: ¿cuántas veces se ha lijado ya? Si no hay historial, actúe con la máxima prudencia.
Cuándo no lijar. Uno: tablero ya muy fino, o lijados previos excesivos que han creado escalones entre lamas («acazoletamiento» o bordes marcados); otro lijado lo atraviesa o genera ondulaciones. Dos: el problema no está en la superficie sino en la estructura —asiento del soporte, rastreles sueltos, almohadillas agotadas que causan desigualdad de dureza—; el lijado no lo resuelve y seguirá sin estar plano. Tres: grandes zonas ennegrecidas por humedad, podredumbre o xilófagos: eso exige cambio de tablas, no cosmética. Cuatro: si solo está sucio, con cera acumulada o el acabado apagado —una limpieza profunda más reacabado recupera la mayor parte del aspecto a una fracción del coste. Muchos piden lijar de entrada: es matar moscas a cañonazos.
Los detalles del lijado deciden el resultado. Uno: progresión correcta de granulometría de la banda —grueso para quitar barniz, medio para aplanar, fino para preparar el acabado—; saltar pasos deja rayaduras difíciles de eliminar. Dos: usar equipos complementarios para cantos y esquinas; si el tratamiento manual en bordes, ángulos y zonas marcadas es burdo, al final se notarán diferencias de color y textura a simple vista. Tres: lijar en la dirección de colocación, para que rayaduras oblicuas no salten a la luz rasante. Cuatro: recogida eficaz del polvo; el polvo de madera presenta riesgo de incendio y explosión, prohibido fuego abierto en obra, equipos de aspiración puestos a tierra y EPI para los operarios. Se descuida mucho y es un riesgo real.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio