Elegir material no consiste en ordenar de mejor a peor, sino en casar cada uno con su uso. Los cuatro grandes tienen ventajas insustituibles y límites igualmente claros.

Suelo deportivo de PVC. El más extendido en recintos. Ventajas: buena relación calidad-precio, muchas opciones de color, instalación rápida, pisada equilibrada, fácil de limpiar y, al ser en rollo, pocas juntas y bajo coste de mantenimiento. Inconvenientes: sensible a la humedad del soporte y a la temperatura, deja huellas bajo cargas pesadas prolongadas, los cortes punzantes son difíciles de reparar y su estabilidad dimensional con calor es justa. Apto para gimnasios escolares, salas de bádminton, pistas de entrenamiento de baloncesto, polideportivos y salas polivalentes. Con presupuesto ajustado y usos variados, el PVC suele ser la primera opción.
Suelo deportivo de caucho. Alta densidad, buena elasticidad, resistente a la abrasión, al impacto, a las colillas y a la caída de material; vida útil normalmente superior al PVC, y mejor perfil ambiental y de reciclaje. Inconvenientes: caro, pesado, gama cromática reducida, olor inicial más notable y mayor exigencia en el adhesivo. Apto para zonas de pesas, pistas de calentamiento, gimnasia, pasillos y áreas de tráfico intensísimo. Criterio rápido: donde vayan a caer mancuernas, a rozar tacos y a pisar veinte mil veces al día, ponga caucho.
Suelo deportivo de madera maciza. La respuesta estándar para la competición: el rango ajustable de absorción de impactos, deformación vertical y rebote del balón es el más amplio, y su pisada e imagen no tienen rival. Inconvenientes: caro, teme al agua y a la sequedad, plazo largo, exige lijados y barnizados periódicos y es el más exigente con el control ambiental. Apto para pabellones de baloncesto, voleibol, balonmano y centros deportivos con calendario de competición. Para entrenamiento cotidiano y uso popular, esa ventaja prestacional rara vez se aprovecha, mientras que el coste de养护 se paga igual.

