Propiedades acústicas y control del ruido del suelo deportivo

El ambiente sonoro de un pabellón deportivo influye directamente en la eficiencia de comunicación de los deportistas, la precisión de las decisiones arbitrales y la experiencia del público. Como superficie dura de gran extensión, las características acústicas del suelo deportivo afectan a la reverberación interior y al ruido de impacto, pero suelen pasarse por alto en la fase de selección de materiales.
El ruido de impacto es la principal fuente de ruido en los pabellones deportivos. La energía del impacto generado por la carrera de los deportistas, sus aterrizajes tras un salto y el golpeo del balón contra el suelo es absorbida en parte por el sistema de suelo y transmitida en parte a los forjados y muros del edificio, produciendo ruido aéreo de estructura. En las habitaciones contiguas situadas en plantas inferiores se percibe un claro “golpeteo”, problema especialmente acusado en edificios polideportivos de varias plantas y en instalaciones escolares. El indicador clave para evaluar este comportamiento es el nivel de presión sonora de impacto: cuanto menor sea su valor, mejor será el aislamiento acústico.
La capa elástica es la construcción fundamental para interrumpir la transmisión estructural del sonido. La colocación de caucho, corcho o almohadillas acústicas especializadas bajo los largueros o entre el suelo y el forjado crea un efecto de “suelo flotante”, debilitando considerablemente la transmisión de vibraciones a la estructura del edificio. Los sistemas profesionales de suelo deportivo de madera pueden reducir el nivel de presión sonora de impacto mejorado hasta menos de cincuenta y cinco decibelios, cumpliendo así los requisitos de aislamiento para salas situadas bajo pistas en altura. Cabe señalar que la compresión estática de la almohadilla aislante debe ser compatible con la carga superior; una capa excesivamente blanda comprometería el rendimiento deportivo del suelo.
El control del tiempo de reverberación también depende del tratamiento de las superficies. El hormigón y la madera son superficies altamente reflectantes, y el tiempo de reverberación en pabellones vacíos suele superar los dos segundo

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