El color del suelo ejerce una influencia sutil pero profunda en el estado psicológico y el rendimiento deportivo de los atletas. Los diferentes colores desencadenan distintas respuestas psicológicas que afectan al estado emocional, la concentración y el estado competitivo de los deportistas.

Los suelos de tonalidad roja pueden estimular la excitación y la agresividad de los deportistas, mejorando su rendimiento explosivo. Estudios han demostrado que los deportistas que entrenan en entornos rojos presentan frecuencias cardíacas y niveles de adrenalina entre un cinco y un diez por ciento superiores a los de quienes entrenan en entornos de colores neutros. Por esta razón, los pabellones de disciplinas confrontativas como el boxeo y la lucha suelen emplear suelos rojos o rojo-anaranjados para ayudar a los deportistas a entrar en estado competitivo.
Los suelos de tonalidad azul producen efectos calmantes y relajantes, contribuyendo a mejorar la concentración y la precisión de movimientos de los deportistas. Las instalaciones que requieren alta concentración, como piscinas cubiertas y pabellones de gimnasia, suelen adoptar suelos azules o verde-azulados para ayudar a los deportistas a mantener un estado psicológico sereno y estable. El azul también amplía visualmente la sensación espacial, haciendo que el pabellón parezca más amplio.
Los suelos de tonalidad verde simbolizan la naturaleza y el equilibrio, y pueden aliviar la fatiga visual y la presión psicológica. En disciplinas como el bádminton y el tenis de mesa, que requieren observar durante largos períodos objetos en rápido movimiento, la adopción de suelos verdes puede reducir la fatiga ocular de los deportistas y prolongar el tiempo efectivo de entrenamiento.

