El entorno higiénico de los pabellones deportivos afecta directamente a la salud de los usuarios, especialmente en regiones de alta temperatura y humedad, donde la resistencia al moho y las propiedades antibacterianas del suelo deportivo se convierten en un factor clave para la selección de materiales.

La estructura densa y no porosa de los suelos deportivos de PVC ofrece de forma natural una buena resistencia al moho, ya que los hongos difícilmente pueden adherirse y proliferar sobre superficies lisas. Sin embargo, en las juntas del suelo, las zonas de remates perimetrales y los ángulos interiores de unión con las paredes, si el sellado no se realiza adecuadamente, la infiltración de humedad puede favorecer el crecimiento de moho. Por ello, el sellado térmico de juntas y el sellado perimetral durante la instalación son aspectos fundamentales del diseño anti-moho.
La tecnología antibacteriana con iones de plata se aplica ampliamente en el tratamiento superficial de los suelos deportivos. Mediante la incorporación de nano-iones de plata en la capa de desgaste del suelo, se puede inhibir de forma continua el crecimiento bacteriano, alcanzando una tasa de inhibición superior al noventa y nueve por ciento frente a bacterias patógenas comunes como el Staphylococcus aureus y la Escherichia coli. Este efecto antibacteriano no depende de la integridad del recubrimiento superficial, por lo que las propiedades antibacterianas siguen siendo efectivas incluso tras un prolongado desgaste del suelo.
Para instalaciones con alta humedad como piscinas cubiertas y gimnasios, el tratamiento de impermeabilización del subsuelo resulta especialmente importante

