Con el desarrollo del internet de las cosas y la tecnología de sensores, el suelo deportivo está evolucionando de una estructura física pasiva a un sistema inteligente activo.

Los sistemas inteligentes de monitorización y mantenimiento, mediante la integración de redes de sensores en la estructura del suelo, recopilan en tiempo real datos sobre solicitaciones, deformaciones, temperatura y humedad, proporcionando a los gestores del pabellón una base científica para la toma de decisiones de mantenimiento.
La red de sensores de presión es el componente central del suelo inteligente. Mediante la incorporación de matrices de sensores de presión de película delgada en la capa elástica del suelo, es posible monitorizar en tiempo real la distribución de cargas en las distintas zonas del suelo. Cuando una zona determinada soporta una presión excesiva de forma prolongada, el sistema emite automáticamente una alerta, indicando al personal que realice una inspección y un mantenimiento específicos en dicha zona. Este modelo de mantenimiento predictivo, en comparación con las inspecciones periódicas tradicionales, permite detectar problemas potenciales con mayor antelación, reduciendo el riesgo de averías imprevistas.
La monitorización de temperatura y humedad proporciona datos ambientales precisos para el cuidado del suelo. Los sensores de temperatura y humedad integrados bajo el suelo vigilan continuamente la humedad y los cambios de temperatura de la base; cuando las condiciones ambientales superan el rango de seguridad, el sistema activa automáticamente los equipos de deshumidificación o calefacción, protegiendo el suelo de los daños causados por la dilatación por humedad o el agrietamiento por sequedad. En el caso de los suelos deportivos de madera maciza, este control ambiental activo puede prolongar la vida útil del suelo en más de un veinte por ciento.

