El rendimiento del suelo deportivo está estrechamente relacionado con la temperatura y humedad ambientales. Los cambios de temperatura y humedad pueden provocar la expansión y contracción de los materiales del suelo, variaciones en la elasticidad y alteraciones en el estado superficial

afectando directamente la seguridad deportiva y la vida útil. Por ello, comprender las características de adaptabilidad del suelo deportivo a la temperatura y humedad resulta de gran importancia para una correcta selección de materiales y un mantenimiento científico.
La influencia de la temperatura en el suelo deportivo se manifiesta principalmente en la variación del módulo de elasticidad del material. La mayoría de los materiales poliméricos se vuelven más duros y frágiles en ambientes de baja temperatura, con una disminución de la elasticidad y una reducción de la capacidad de absorción de impactos. Esto significa que en pabellones sin calefacción durante el invierno, el rendimiento de protección deportiva de los suelos elásticos se reduce notablemente. Por el contrario, en ambientes de alta temperatura, ciertos materiales de suelo blando pueden volverse excesivamente flexibles, provocando una disminución en la tasa de rebote del balón y un aumento de la carga de rodamiento. Los suelos de madera se ven relativamente menos afectados por la temperatura, aunque los cambios extremos de temperatura pueden redistribuir las tensiones internas de la madera, provocando alabeos y deformaciones.
La influencia de la humedad en el suelo deportivo es aún más significativa. Los suelos de madera son extremadamente sensibles a los cambios de humedad: cuando la humedad relativa ambiental supera el setenta por ciento, la madera absorbe la humedad del aire y se expande, provocando el abombamiento del suelo y la compresión de las juntas. Cuando la humedad relativa desciende por debajo del treinta por ciento, la madera pierde humedad y se contrae, generando grietas y aberturas entre las piezas. Por ello, los pabellones con suelo de madera suelen requerir que la humedad relativa interior se mantenga entre el cuarenta y el sesenta por ciento. Los suelos de materiales sintéticos son menos sensibles a la humedad, pero la estructura inferior con largueros de madera y contrachapados sigue siendo susceptible a sus efectos.

