El diseño cromático del suelo deportivo va mucho más allá de una mera elección decorativa desde el punto de vista estético; influye profundamente en la percepción visual, el juicio espacial y el estado psicológico de los deportistas. Un esquema cromático científico puede mejorar el rendimiento deportivo, reducir la fatiga visual y, a nivel subconsciente, guiar al deportista hacia su estado óptimo de competición.

Los distintos deportes presentan exigencias muy diferentes en cuanto al color del suelo. Las canchas de baloncesto suelen adoptar un diseño predominante de tonos cálidos, donde el círculo central y las zonas de la línea de tres puntos en naranja rojizo o marrón oscuro contrastan claramente con el campo exterior de tono claro, lo que ayuda a los deportistas a juzgar rápidamente la posición espacial y las relaciones de distancia durante los movimientos a alta velocidad. Las canchas de bádminton y tenis de mesa, por el contrario, tienden a utilizar tonos fríos como el azul o el verde, colores capaces de reducir eficazmente el nivel de excitación visual del deportista, permitiéndole mantener la calma en deportes que requieren un alto grado de concentración y juicio preciso. La superficie azul de las pistas de tenis de superficie dura se ha convertido en un símbolo visual icónico de las competiciones profesionales, y su elección cromática ha sido validada mediante exhaustivos estudios de ergonomía visual.
El contraste cromático desempeña un papel determinante en la identificación de las líneas del terreno de juego. Las organizaciones deportivas internacionales establecen disposiciones claras sobre el contraste entre el color de las líneas y el color principal de la cancha para cada disciplina deportiva. El color de las líneas debe presentar una diferencia suficiente en luminosidad, tono y saturación respecto al color principal del suelo, de modo que los deportistas puedan captar con precisión la posición de las líneas durante las carreras a alta velocidad y los barridos visuales rápidos. Un diseño de líneas con bajo contraste provoca que los deportistas duden al determinar si una jugada es dentro o fuera de los límites, lo que no solo afecta al ritmo del partido, sino que también puede dar lugar a decisiones arbitrales controvertidas.

