La evaluación económica del suelo deportivo no debe limitarse al precio de adquisición inicial, sino que debe considerar de forma integral todos los factores de coste desde la perspectiva del ciclo de vida completo. La inversión inicial, los gastos de instalación

los costes de mantenimiento, el impacto en el consumo energético, la vida útil y el valor residual de recuperación constituyen conjuntamente el coste del ciclo de vida del suelo deportivo; este marco analítico proporciona a los responsables de la toma de decisiones en las instalaciones una base económica más científica.
El coste de adquisición inicial suele representar únicamente entre el 20% y el 35% del coste total del ciclo de vida. Muchas instalaciones, al seleccionar el suelo, prestan excesiva atención al precio unitario, ignorando los costes de mantenimiento posteriores, potencialmente más elevados, y los gastos de sustitución anticipada. Aunque los suelos de bajo precio requieren una inversión inicial menor, su durabilidad insuficiente puede obligar a su renovación o sustitución en un plazo de tres a cinco años, lo que puede hacer que su coste del ciclo de vida sea incluso superior al de suelos de mayor calidad y precio más elevado.
El coste de mantenimiento constituye la partida de mayor peso en el coste del ciclo de vida del suelo deportivo, representando habitualmente entre el 40% y el 55% del coste total. Los gastos acumulados de limpieza diaria, mantenimiento profundo periódico, restauración del recubrimiento superficial y reparaciones parciales resultan considerablemente elevados. Los suelos con una excelente resistencia al desgaste y superficies autolimpiables pueden reducir significativamente la frecuencia y la dificultad del mantenimiento, ahorrando así grandes cantidades en gastos de mantenimiento a lo largo de su uso prolongado.
El impacto en el consumo energético es un coste oculto frecuentemente ignorado. Un sistema de suelo con buenas propiedades de aislamiento térmico puede reducir la pérdida de calor a través del suelo del pabellón, disminuyendo el consumo energético de calefacción en invierno. La capa de aire del sistema de suelo flotante elástico ofrece un cierto efecto aislante que, combinado con un sistema de suelo radiante, puede mejorar la eficiencia térmica entre un 15% y un 25% en comparación con la instalación rígida tradicional.

