Los pabellones deportivos, como espacios públicos de alta concentración de personas, hacen que la resistencia al fuego del suelo sea un factor directamente relacionado con la seguridad de los ocupantes. Las normativas de edificación de cada país establecen requisitos claros sobre la clasificación al fuego de los materiales de pavimento en espacios públicos, y los suelos deportivos deben cumplir con las normas de resistencia al fuego correspondientes antes de poder ser puestos en servicio.

La normativa nacional china clasifica el comportamiento al fuego de los materiales de construcción en cuatro niveles: Clase A (no combustible), Clase B1 (difícilmente combustible), Clase B2 (combustible) y Clase B3 (fácilmente combustible). Los pabellones deportivos suelen exigir que los materiales de pavimento alcancen al menos la Clase B1. Los suelos deportivos de PVC pueden alcanzar la norma de Clase B1 mediante la incorporación de aditivos ignífugos, y los suelos de caucho, debido a las características inherentes del material, también suelen alcanzar dicha clasificación. Los suelos de madera maciza presentan una resistencia al fuego relativamente menor, por lo que es necesario mejorarla mediante la aplicación de recubrimientos ignífugos en la superficie.
Los ensayos de resistencia al fuego incluyen principalmente el ensayo de flujo de radiación térmica crítica y el ensayo de densidad de humo. El ensayo de flujo de radiación térmica crítica simula las condiciones de exposición térmica de la superficie del suelo en un escenario de incendio, midiendo la máxima intensidad de radiación térmica que el material puede soportar. El ensayo de densidad de humo evalúa la concentración de humo generada durante la combustión del material, ya que la asfixia por humo es una de las principales causas de víctimas mortales en los incendios.
El diseño ignífugo del suelo deportivo también debe considerar la velocidad de propagación de las llamas. Un suelo deportivo de alta calidad debe mantener una velocidad de propagación de llamas baja ante la presencia de una fuente de ignición, con el fin de ganar tiempo valioso para la evacuación del personal. Además, el suelo no debe producir gotas fundidas durante la combustión, ya que estas podrían incendiar otros materiales y ampliar el alcance del fuego.

