Las etapas de transporte y almacenamiento del suelo deportivo, desde la fábrica hasta el lugar de instalación, influyen directamente en la calidad del producto y en el resultado final de la instalación. Un transporte y almacenamiento inadecuados pueden provocar deformaciones del suelo, arañazos en la superficie, roturas del embalaje y otros problemas, generando riesgos latentes para la instalación y el uso posteriores.

Durante el transporte, los productos de suelo deben mantenerse siempre en posición horizontal, quedando estrictamente prohibido apilarlos en posición vertical o inclinada. El apilamiento vertical provoca deformaciones por flexión debido al peso propio del material, siendo especialmente elevado el riesgo de deformación en suelos de madera maciza y suelos compuestos de gran formato. Los vehículos de transporte deben contar con dispositivos de sujeción que impidan el desplazamiento y las colisiones del suelo durante el trayecto, causados por baches y frenadas bruscas.
El control de la temperatura es un factor clave durante el transporte y el almacenamiento. Los suelos de PVC y los suelos de caucho pueden sufrir ablandamiento y deformación en ambientes de alta temperatura, mientras que en ambientes de baja temperatura pueden volverse quebradizos y agrietarse. Por ello, la caja del vehículo de transporte debe disponer de protección contra la luz solar directa, y la temperatura del almacén debe mantenerse entre 5 °C y 35 °C. Durante el transporte en verano debe evitarse la exposición prolongada al sol, y durante el transporte en invierno se deben tomar precauciones contra las heladas.
El control de la humedad resulta igualmente importante. Los suelos de madera maciza son extremadamente sensibles a los cambios de humedad, ya que las variaciones en el contenido de humedad provocan expansión o contracción. La humedad relativa del almacén debe mantenerse entre el 40% y el 60%. El suelo del almacén debe contar con una capa impermeabilizante, y los productos deben colocarse sobre palés, manteniendo una distancia prudencial respecto al suelo para evitar el contacto directo con superficies húmedas.

