El tratamiento de juntas es un proceso de precisión en la instalación del suelo deportivo. La calidad de las juntas no solo afecta a la estética del suelo, sino que también incide en la seguridad de uso y en la experiencia deportiva.

El método de tratamiento de juntas varía según el tipo de suelo deportivo. Los suelos deportivos de PVC suelen tratarse mediante soldadura térmica. Tras la soldadura, la junta se integra con la superficie del suelo, resultando a la vez estética e impermeable. La temperatura y la velocidad de soldadura deben controlarse con precisión: una temperatura excesiva puede quemar el suelo, mientras que una temperatura insuficiente produce una soldadura débil.
Las juntas de los suelos deportivos de madera maciza se resuelven principalmente mediante un sistema de espiga y ranura de alta precisión. Cada pieza de suelo lleva mecanizada una espiga saliente y una ranura cóncava en sus bordes; durante la instalación, la espiga se inserta en la ranura, formando una unión firme. La precisión del mecanizado de la espiga y la ranura determina directamente el grado de hermeticidad de la junta.
El tratamiento de juntas de los suelos de caucho es relativamente sencillo. Las piezas de suelo de caucho generalmente se ensamblan por acoplamiento, utilizando un adhesivo especial para unir las juntas. Estas deben quedar rectas y uniformes, evitando desniveles y huecos.
El desnivel en las juntas es el aspecto principal del control de planitud. Durante la práctica deportiva, los pies de los atletas pasan frecuentemente sobre las juntas; si existe un desnivel notable, se verá afectada la fluidez del movimiento e incluso se podría producir un tropiezo. Por lo general, se exige que el desnivel en las juntas no supere los 0,5 milímetros.

