El suelo deportivo modular es un nuevo tipo de sistema de suelo que ha surgido en los últimos años.

Descompone el suelo de gran superficie en pequeñas unidades estandarizadas que se combinan mediante ensamblaje para formar una pista deportiva completa. Este diseño ofrece ventajas como la facilidad de instalación, la flexibilidad de mantenimiento y la reutilización.
Las unidades del suelo deportivo modular suelen tener dimensiones de 300 mm × 300 mm o 500 mm × 500 mm, con grosores que varían desde unos pocos milímetros hasta más de diez milímetros. El borde de cada unidad presenta una estructura de enclavamiento, ya sea mediante clips, espigas y ranuras o imanes, que garantiza la estabilidad del conjunto una vez ensamblado.
El suelo flotante ensamblado es el tipo más común de suelo deportivo modular. Se fabrica mediante moldeo por inyección de polipropileno de alta resistencia, y su parte inferior cuenta con pilares de soporte que forman una estructura flotante. Su instalación no requiere adhesivo, ya que se ensambla directamente sobre el suelo, lo que permite una velocidad de ejecución muy rápida: una pista reglamentaria de baloncesto puede quedar instalada en un solo día.
La mayor ventaja del diseño modular radica en la facilidad de mantenimiento. Cuando una pieza del suelo se daña, basta con sustituir únicamente esa unidad afectada, sin necesidad de renovar toda la superficie. Para los recintos de alta frecuencia de uso, esto permite reducir considerablemente los costes de mantenimiento y el tiempo de inactividad.
La movilidad es otra característica destacada del suelo modular. Muchos eventos y competiciones temporales, así como giras itinerantes, requieren el montaje y desmontaje rápido de pistas deportivas, y el suelo modular puede desensamblarse, transportarse y volver a montar con facilidad, satisfaciendo así las necesidades de uso flexible.

