Con el aumento de la conciencia sobre la salud, el rendimiento ecológico del suelo deportivo ha cobrado cada vez mayor atención. Los usuarios del recinto pasan largas horas realizando ejercicio sobre el suelo cada día

y las sustancias nocivas emitidas por este pueden ingresar al cuerpo a través de la respiración y el contacto con la piel, por lo que los indicadores ecológicos resultan de vital importancia.
Las sustancias nocivas que más preocupan en los suelos deportivos son los compuestos orgánicos volátiles, abreviados como COV. Los COV incluyen diversas sustancias químicas como formaldehído, benceno y tolueno, que se liberan lentamente desde los materiales del suelo al aire. Concentraciones elevadas de COV pueden provocar dolores de cabeza, irritación ocular y molestias respiratorias.
La emisión de COV de los suelos deportivos de PVC está estrechamente relacionada con sus materias primas y su proceso de producción. Los suelos fabricados con materiales vírgenes emiten cantidades de COV muy inferiores a los producidos con materiales reciclados. Al realizar la compra, se debe solicitar al proveedor el informe de ensayo de COV para confirmar que cumple con los límites establecidos en la normativa nacional.
El contenido de metales pesados es otro indicador ecológico importante. Algunos suelos de baja calidad utilizan pigmentos y estabilizantes que contienen plomo y cadmio durante su fabricación, y estos metales pesados pueden migrar al cuerpo humano por contacto. Los suelos deportivos de alta calidad deben superar el ensayo de migración de metales pesados para garantizar su seguridad de uso.
Los ftalatos, utilizados como plastificantes, son otro grupo de sustancias que merece atención. Estos compuestos se emplean para aumentar la flexibilidad del PVC, pero algunas variedades pueden afectar potencialmente al sistema endocrino humano. Actualmente, la industria está promoviendo

