Un suelo deportivo no solo debe ofrecer un buen rendimiento deportivo, sino que la combinación de colores también es importante. Un diseño cromático adecuado mejora el efecto visual del recinto, reduce la fatiga visual de los atletas y, al mismo tiempo, enriquece la experiencia del público.

Los pabellones de baloncesto suelen utilizar suelos de tonos claros o neutros, como madera clara, gris claro o blanco roto. Estos colores crean un contraste evidente con el naranja de la pelota, ayudando a los atletas a localizar con mayor claridad la posición y la trayectoria del balón. Además, los suelos claros hacen que el recinto parezca más luminoso y espacioso.
Las pistas de bádminton y tenis de mesa, en cambio, suelen emplear suelos verdes o azules. Estos tonos fríos reducen la fatiga visual, ya que en estos deportes los atletas deben observar durante largos periodos una pelota pequeña en rápido movimiento, y un fondo de color frío favorece la concentración visual.
Los gimnasios y las zonas de entrenamiento integral tienden a optar por diseños oscuros o de colores contrastados, como negro o gris oscuro combinados con líneas de colores vivos. Este tipo de diseño no solo disimula mejor la suciedad, sino que también crea una atmósfera deportiva llena de energía.
Además, el color del marcaje del suelo debe contrastar con el color de fondo. Las líneas laterales, la línea de triple y la zona de tiro libre de una cancha de baloncesto suelen ser blancas o amarillas, para que los atletas y los árbitros puedan distinguirlas con claridad.

