Al final de su vida útil (generalmente 15-20 años), un suelo deportivo genera toneladas de residuos.

Los suelos tradicionales, con sus capas de madera, caucho y barniz inseparables, acaban en vertederos. Los suelos deportivos modernos adoptan el principio «de la cuna a la cuna» (Cradle to Cradle), diseñando cada componente para ser desmontado y reciclado por separado.
Los suelos de PVC monomaterial son 100% reciclables: al final de su vida útil, se trituran y se utilizan como materia prima para nuevos suelos o para la fabricación de suelas de zapatos. Los suelos de madera utilizan adhesivos termoplásticos que se ablandan con calor, permitiendo separar las tablas de las almohadillas de caucho sin dañarlas.
Incluso las almohadillas de caucho pueden reciclarse: se granulan y se utilizan como relleno para campos de fútbol artificial o como base para nuevos suelos deportivos. Este enfoque de economía circular reduce la huella de carbono del suelo en un 60% en comparación con los sistemas tradicionales.
El suelo deportivo del futuro no solo protege a los atletas: protege al planeta.

