La Planicidad Superficial: Una Obra Maestra en Milímetros

La planicidad de un suelo deportivo se mide con una regla de 3 metros: no debe haber desviaciones superiores a 3 mm en ninguna dirección.
Esta tolerancia es crítica porque incluso una irregularidad mínima puede alterar la trayectoria de una pelota rodante o provocar un tropiezo durante un sprint.
Para lograr esta precisión, el contrapiso de hormigón debe lijarse previamente y las vigas se nivelan con cuñas de ajuste milimétrico. En los sistemas flotantes, se utilizan perfiles láser durante toda la instalación para verificar la horizontalidad en tiempo real. El resultado es una superficie que parece perfectamente lisa al ojo, pero que es el fruto de un trabajo de precisión quirúrgica.

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