Las líneas de una cancha no son simples rayas de pintura; son la frontera del juego y exigen una precisión milimétrica.

En los suelos de madera profesional, el marcado se realiza tras el lijado y barnizado, utilizando pinturas acrílicas de alta calidad que se adhieren perfectamente sin pelarse. Es crucial que estas pinturas tengan el mismo coeficiente de fricción que el resto del suelo para evitar que los jugadores resbalen al pisar una línea.
En los suelos de PVC, las líneas suelen estar integradas durante la fabricación o impresas con tintas UV resistentes al desgaste. La precisión en el trazado es fundamental: una cancha mal dimensionada puede invalidar partidos oficiales. Además, el diseño de los logotipos y zonas de colores requiere un corte y ensamblaje perfecto. Un buen marcado no solo garantiza el cumplimiento de las normativas, sino que realza la estética del pabellón.

