Un pabellón deportivo es un espacio ruidoso por naturaleza: el goteo de las zapatillas

el bote de las pelotas y los gritos crean un ambiente sonoro intenso. Los suelos deportivos profesionales están diseñados no solo para el rendimiento, sino también para la acústica. Las capas de amortiguación y los materiales elásticos actúan como absorbentes acústicos, reduciendo el ruido de impacto y evitando que el sonido se transmita a las plantas inferiores del edificio.
Además, la superficie del suelo debe tener un acabado mate que evite la reflexión excesiva del sonido, contribuyendo a una acústica más equilibrada. En instalaciones multiusos que albergan conciertos o eventos, la capacidad del suelo para absorber vibraciones es aún más crítica. Un suelo con buena acústica reduce la fatiga auditiva de los jugadores y mejora la experiencia de los espectadores.

