La densidad del material es un factor crítico. Un tatami demasiado blando puede inestabilizar el pie del luchador durante un derribo

provocando lesiones de ligamentos, mientras que uno demasiado duro no ofrece suficiente protección contra conmociones. Los tatamis profesionales suelen tener una estructura de «doble densidad» o un respaldo texturizado que evita el deslizamiento sobre el suelo base. Además, las uniones entre las piezas modulares deben ser perfectas; una superficie irregular o una separación entre baldosas puede provocar cortes o atrapamientos de dedos. La seguridad en el tatami permite a los atletas entrenar técnicas de proyección y caída con mayor intensidad y frecuencia, lo que es fundamental para el desarrollo de sus habilidades sin el miedo constante a lesiones traumáticas.

