10 años, mientras que la madera profesional tiene una dureza extrema y un barniz UV que soporta miles de fricciones.

Incluso desgastada, la madera se puede lijar y renovar, permitiendo de 5 a 8 ciclos con una vida útil de 15 a 30 años. En cambio, los suelos residenciales se arruinan en menos de un año. Elegir suelos deportivos resistentes al desgaste requiere una mayor inversión inicial, pero su baja frecuencia de reemplazo y mantenimiento ofrece una excelente rentabilidad a largo plazo. Además, la estabilidad de la capa de desgaste garantiza que la fricción y el rebote no se degraden significativamente durante toda la vida útil, asegurando la seguridad deportiva continua.

