La alta densidad de personas y el sudor en los pabellones favorecen la proliferación de bacterias y hongos.

Por ello, la ventilación inferior es crucial. Los suelos flotantes profesionales dejan orificios de ventilación ocultos en los zócalos para crear una microcirculación de aire bajo las vigas. Este sistema elimina la humedad y mantiene la base seca, previniendo los hongos. Además, las vigas y tableros se tratan con agentes anticorrosión y antimoho, y se combina con una membrana PE de alta calidad. Esta doble barrera física y química garantiza un aire limpio y la seguridad sanitaria de los atletas.

