La madera es un material natural extremadamente sensible a la humedad.

En la instalación de suelos deportivos, el aislamiento antihumedad es una obra oculta que determina el éxito o el fracaso de la cancha. Si el contenido de humedad de la base de cemento excede el estándar, o si el vapor de agua subterráneo asciende, el suelo deportivo sufrirá consecuencias catastróficas como abombamientos, deformaciones e incluso moho y putrefacción.
Para hacer frente a condiciones climáticas complejas, los sistemas profesionales de suelo deportivo adoptan una estrategia de «antihumedad múltiple». Además de instalar una membrana antihumedad PE reforzada sobre el cemento, también se utiliza madera tratada contra la humedad y la putrefacción en la capa de largueros. En la temporada de lluvias del sur o en zonas costeras de alta humedad, incluso se equipan sistemas de deshumidificación de grado industrial en el pabellón para mantener la humedad relativa del aire en el rango óptimo del 40%-60%. Esta estricta gestión de la humedad es la base para garantizar que el suelo deportivo mantenga un rendimiento deportivo excelente en cualquier clima.

