La madera es un material natural que «respira», y las fluctuaciones en el contenido de humedad son el principal culpable del abombamiento

agrietamiento o aparición de grietas en los suelos deportivos. Por ello, el control del contenido de humedad atraviesa todo el ciclo de vida del suelo deportivo. En la etapa de producción, la madera debe someterse a un tratamiento científico en cámaras de secado para fijar su contenido de humedad entre el 8% y el 12%, y debe coincidir con el contenido de humedad de equilibrio anual promedio local (más bajo en el norte y más alto en el sur).
Durante la fase de construcción, la inspección del contenido de humedad es también una línea roja infranqueable. Antes de la instalación, no solo se deben muestrear los paneles y largueros entrantes, sino que también se debe medir el contenido de humedad de la base de cemento con equipos profesionales (generalmente se requiere que sea inferior al 3%). Si la base está demasiado húmeda, primero se debe realizar un tratamiento de aislamiento antihumedad. Solo cuando todos los materiales alcanzan un equilibrio dinámico en su contenido de humedad, se puede proceder al clavado. Este control casi severo de la humedad es la línea vital para garantizar que el sistema de suelo deportivo mantenga su estabilidad dimensional durante los cambios estacionales y elimine los riesgos de mantenimiento futuro.

