El suelo de madera deportivo tiene «vida»; experimenta pequeñas deformaciones con los cambios de humedad y clima,

por lo que un mantenimiento científico es crucial. En la estación seca del norte o durante la calefacción, se debe usar humidificadores en el pabellón para mantener la humedad del aire en un rango razonable, evitando que el suelo se agriete o contraiga por pérdida de agua. En la estación lluviosa del sur, se debe ventilar abriendo las ventanas o usar equipos deshumidificadores para mantener el interior seco y evitar la humedad y el abombamiento. Para la limpieza diaria, está estrictamente prohibido lavar con grandes cantidades de agua; se debe usar una fregona bien escurrida o equipos de limpieza profesionales junto con limpiadores neutros. Asimismo, se deben evitar golpes de objetos duros y arañazos con herramientas afiladas, y está prohibido entrar en el pabellón con zapatos con clavos metálicos o tacones altos. Además de la eliminación regular del polvo, se debe realizar un pulido y barnizado profesional una vez al año para reparar el desgaste superficial. La eliminación regular del polvo, un control adecuado de la humedad y un mantenimiento profesional periódico son claves para mantener el suelo deportivo brillante como nuevo y prolongar su vida útil.

