En la selección de materiales para la superficie de suelos deportivos, el arce norteamericano (especialmente el arce duro) es considerado el «estándar de oro».

Esto se debe principalmente a sus características físicas únicas. El arce es una especie de fibra larga, con una madera resistente y una dureza moderada; no es tan duro como para carecer de elasticidad, ni tan blando como para ser poco resistente al desgaste. Su textura fina y densa se vuelve más brillante con la fricción prolongada, ofreciendo un excelente efecto visual, ideal para transmisiones televisivas; esta es la razón por la que competiciones de élite como la NBA prefieren el arce. Además, el arce presenta una mínima variación de color y un tono suave y natural, proporcionando una sensación visual cómoda para los atletas y reduciendo la fatiga visual. El arce también posee una gran resistencia al impacto y estabilidad; incluso bajo movimientos intensos y de alta frecuencia, es poco probable que se hunda o se agriete. Es precisamente esta combinación de durabilidad, elasticidad y estética lo que hace que la gran mayoría de los estadios de élite en el mundo elijan el arce como material de superficie, equilibrando perfectamente el rendimiento deportivo y las necesidades estéticas.

