Una de las mayores ventajas económicas del suelo deportivo de madera maciza es su capacidad de ser renovado.

A diferencia de los pavimentos sintéticos que deben ser arrancados y desechados cuando se desgastan, un suelo de madera puede lijarse varias veces a lo largo de su vida útil. El proceso de renovación implica el uso de maquinaria industrial para eliminar milimétricamente la capa superficial dañada y el barniz viejo, revelando madera virgen debajo. Luego se aplican nuevas capas de sellador y barniz, y se repintan las líneas. Este proceso no solo restaura la estética impecable de la cancha, sino que recupera las propiedades de fricción y seguridad originales. Con un mantenimiento adecuado, un suelo de madera puede durar más de 50 años, convirtiéndose en una inversión sostenible y rentable.

