Cuando se habla de la seguridad en un estadio deportivo, solemos pensar en lesiones físicas o caídas

pero rara vez consideramos la calidad del aire. Un suelo deportivo de madera de alta calidad no solo debe proteger las rodillas de los atletas, sino también sus pulmones. El gran volumen de material de madera y los adhesivos utilizados en un pabellón pueden convertirse en una fuente masiva de contaminación interior si no se controlan rigurosamente.
La clave reside en los estándares de emisión de formaldehído y compuestos orgánicos volátiles (COV). En la fabricación de los tableros multicapa y contrachapados que forman la estructura del suelo, se utilizan pegamentos. Los suelos deportivos profesionales de primera línea deben cumplir con normativas ambientales estrictas (como la clase E1 o incluso la superior ENF), lo que garantiza que la liberación de formaldehído sea mínima e inofensiva para la salud. Del mismo modo, los barnices aplicados in situ deben ser libres de benceno y bajos en COV para evitar olores tóxicos que puedan causar mareos o irritación respiratoria a los jugadores durante entrenamientos intensos. Al elegir un suelo deportivo, exigir certificados ecológicos no es solo una cuestión de «ser verde», es una responsabilidad directa con la salud a largo plazo de todos los usuarios del recinto.

