Si el panel es la «piel» del suelo de madera deportiva, el sistema de largueros y almohadillas amortiguadoras es su «corazón».

Esta estructura flotante, oculta bajo el suelo, es el núcleo que diferencia el suelo deportivo del suelo doméstico común. Los largueros suelen estar hechos de madera maciza tratada contra la corrosión y se dividen en estructuras de largueros simples y dobles, formando el esqueleto del suelo, responsable de soportar el peso de los atletas y mantener la planitud del terreno. Lo que realmente da «vida» al suelo son las almohadillas elásticas instaladas bajo los largueros. Estas almohadillas, hechas de goma o materiales sintéticos, actúan como innumerables muelles de aire en miniatura. Cuando un atleta aterriza tras un salto, la almohadilla se deforma de manera controlada, absorbiendo y dispersando el enorme impacto. Este diseño estructural no solo protege los tobillos y rodillas de los atletas, sino que también otorga al suelo una excelente capacidad de retorno de energía, haciendo que cada salto sea más ligero y potente. Sin este preciso sistema de «corazón», el suelo de madera deportiva sería simplemente una tabla de madera dura común.

