Protección contra la humedad y mantenimiento para pavimentos deportivos de madera

El mayor enemigo de los suelos deportivos de madera no es el desgaste por el uso, sino el agua. Al realizar el mantenimiento de sus suelos, muchos propietarios de instalaciones suelen utilizar fregonas mojadas o, creyendo que el suelo está sucio, lo enjuagan directamente con agua; esto equivale a «envenenar» el pavimento.


La madera posee una naturaleza higroscópica intrínseca. Si la humedad dentro del recinto es excesivamente alta, o si la humedad se filtra por las juntas del suelo durante la limpieza, la madera absorberá el agua y se expandirá. En casos leves, esto provoca la aparición de ampollas o el blanqueamiento del acabado superficial; en casos graves, conduce al abombamiento, la deformación o incluso la putrefacción del subsuelo. Esta es una preocupación particularmente crítica durante la húmeda «temporada de retorno del sur» en las regiones meridionales, o en recintos situados en sótanos, donde el control de la humedad se convierte en una prioridad absoluta.
El enfoque correcto para el mantenimiento debe ser «principalmente seco, secundariamente húmedo». Para la limpieza rutinaria, es imperativo utilizar una fregona muy bien escurrida (casi seca) o un limpiador especializado para suelos deportivos. Se aconseja a las instalaciones que cuenten con los recursos necesarios que instalen deshumidificadores industriales para mantener los niveles de humedad interior dentro de un rango razonable. Además, se deben inspeccionar regularmente las rejillas de ventilación del suelo para asegurar un flujo de aire adecuado por debajo del pavimento, permitiendo así que la humedad se disipe.
Además de proteger contra el agua, también es esencial proteger el suelo contra los arañazos. Las frenadas repentinas de los jugadores de baloncesto o el arrastre de mesas y sillas pueden dejar rasguños antiestéticos en la superficie del suelo. Se recomienda cubrir el suelo con alfombras protectoras durante las horas en las que no se realizan actividades deportivas y colocar almohadillas suaves en las patas de las mesas y sillas. Recuerde: a diferencia de los suelos residenciales, los suelos deportivos no necesitan pulirse hasta obtener un acabado de alto brillo; el encerado excesivo puede, de hecho, aumentar la resbaladiza del suelo, lo que podría provocar resbalones y lesiones entre los atletas. Mantener un coeficiente de fricción adecuado sigue siendo la forma más eficaz de garantizar la seguridad y la protección de los deportistas.

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