Muchos gestores de recintos deportivos suelen plantearse esta pregunta durante la fase inicial de planificación: «¿Se puede instalar directamente en el estadio el suelo de madera maciza sobrante de reformas domésticas o un suelo de madera maciza de alta gama?». La respuesta es un rotundo no. No se trata de promocionar productos profesionales, sino de las diferencias fundamentales en su lógica subyacente.

Los suelos de madera domésticos están diseñados para un uso estático, priorizando una sensación cálida al tacto, una textura atractiva y un funcionamiento silencioso. Suelen ser de una sola capa, colocados directamente sobre suelos de hormigón o vigas, y carecen del sistema de soporte elástico necesario. Si se utilizan en pistas de baloncesto o bádminton, los suelos domésticos son muy propensos a romperse y deformarse debido al impacto de alta intensidad de correr y saltar, y no proporcionan una absorción de impactos eficaz. Su uso prolongado puede provocar lesiones de rodilla y tobillo en los deportistas.
En cambio, los suelos de madera para instalaciones deportivas son un proyecto complejo de «ingeniería de sistemas». Constan de un panel, una base, vigas, almohadillas amortiguadoras y una capa impermeable. Esta estructura multicapa suspendida actúa como un trampolín gigante, absorbiendo la enorme fuerza de impacto generada al aterrizar los atletas (la tasa de absorción de impacto debe superar el 53%) y devolviéndoles la energía. Además, los procesos de recubrimiento de la superficie son completamente diferentes. Los suelos domésticos suelen tener un acabado brillante y se enceran con frecuencia para su mantenimiento. Esto supone un peligro mortal durante la práctica deportiva, ya que genera un coeficiente de fricción excesivamente bajo, provocando resbalones y caídas. Los suelos deportivos profesionales, en cambio, utilizan un recubrimiento mate antideslizante con un coeficiente de fricción estrictamente controlado entre 0,4 y 0,7, lo que garantiza un agarre excelente durante paradas y giros bruscos. Por lo tanto, para la seguridad y profesionalidad del recinto, no deben confundirse.

