La influencia de la humedad y la temperatura en los suelos deportivos

La madera es un material vivo; se adapta a los cambios ambientales. Una parte importante de los daños en los suelos de madera deportivos no se deben a problemas de calidad, sino a un control ambiental inadecuado. Esto es especialmente cierto en instalaciones ubicadas en zonas climáticas muy diferentes, donde la gestión de la temperatura y la humedad es crucial para la vida útil del suelo.

En las regiones del norte, la temporada de calefacción invernal es un periodo crítico para los suelos de madera. El aire interior se reseca enormemente, con una humedad que suele ser inferior al 20%, mientras que la humedad ideal para los suelos de madera deportivos oscila entre el 40% y el 60%. La sequedad excesiva provoca que la madera pierda humedad interna, generando tensiones de contracción y provocando grietas y el ensanchamiento de las juntas. Para solucionar esto, los responsables de las instalaciones deben implementar medidas de humidificación, como el uso de humidificadores industriales, la colocación de depósitos de agua sobre los radiadores o incluso la limpieza regular del suelo con una fregona ligeramente húmeda para aumentar la humedad del aire y evitar la deshidratación.

En las regiones del sur, la temporada de lluvias y el clima húmedo representan otro desastre. La humedad del aire supera constantemente el 70%, llegando incluso a veces al 90%, lo que hace que el suelo sea muy susceptible a absorber humedad e hincharse. Si el local carece de una ventilación adecuada, el suelo se deformará y se abombará (los bordes se levantarán) y, en casos graves, incluso podría levantar las vigas. En esta situación, la deshumidificación se vuelve fundamental. Debe utilizarse la función de deshumidificación del aire acondicionado o un deshumidificador específico, y la duración de la ventilación de las ventanas debe controlarse estrictamente (para evitar la entrada de humedad exterior).

Además de la humedad, la temperatura también es crucial. Aunque la madera es menos sensible a la temperatura que a la humedad, las diferencias drásticas de temperatura pueden provocar condensación, especialmente en verano. Si el aire acondicionado sopla directamente sobre el suelo o si la temperatura del suelo es demasiado baja, el acabado puede dañarse.

Por lo tanto, deben incluirse juntas de dilatación durante la construcción del local; esto proporciona al suelo un espacio para respirar. Durante el funcionamiento diario, se recomienda instalar termómetros e higrómetros para monitorizar los datos ambientales en tiempo real. Solo manteniendo el entorno dentro de la zona de confort de la madera, su suelo deportivo de madera podrá conservarse como nuevo con el paso del tiempo; de lo contrario, ni siquiera el mejor suelo podrá soportar el «daño» del entorno.

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