Pavimentos deportivos de arce, abedul y roble

Al seleccionar pisos de madera para instalaciones deportivas, la elección del tipo de madera suele ser la parte más compleja para los administradores de recintos. En el mercado circulan diversas afirmaciones, como que «todos los recintos profesionales usan arce» y que «el roble ofrece una excelente relación calidad-precio», lo cual puede resultar abrumador. En realidad, no existe una madera absolutamente mejor, sino el piso «ideal» que mejor se adapta a las necesidades de cada recinto. Hoy analizaremos en profundidad estas tres maderas principales desde tres perspectivas: propiedades físicas, escenarios de aplicación y presupuesto.

En primer lugar, tenemos el «estándar de oro» en pisos de madera para instalaciones deportivas: el arce norteamericano. Es la primera opción para casi todos los eventos profesionales, como los pabellones de entrenamiento de la CBA o los centros de competición provinciales. La principal ventaja del arce reside en su excelente elasticidad. Su dureza moderada amortigua eficazmente más del 53 % de la fuerza del impacto al aterrizar, protegiendo considerablemente las rodillas y los tobillos de los atletas. Al mismo tiempo, el arce tiene una veta fina y recta y un color blanco claro, lo que ofrece excelentes efectos visuales bajo la iluminación, haciéndolo ideal para espacios con exigencias muy altas en cuanto a calidad de transmisión y estética. Sin embargo, sus desventajas también son evidentes: es caro, sensible a la humedad ambiental y tiene altos costos de instalación y mantenimiento.

En segundo lugar, está el abedul, a menudo considerado una alternativa económica. Se asemeja al arce en apariencia, pero es más asequible. La dureza y elasticidad del arce son suficientes para el entrenamiento diario y las competiciones amateur, lo que lo hace popular en gimnasios escolares, centros de fitness corporativos y centros de actividades comunitarias. Sin embargo, su resistencia al desgaste es ligeramente inferior a la del arce, lo que lo hace propenso a rayarse con el uso frecuente, y su resistencia a la deformación es ligeramente menor, lo que requiere una separación más estricta entre las vigas durante la instalación.

Finalmente, está el roble, un material práctico. Si el arce se centra en la estética, el roble se centra en la durabilidad. Posee una dureza extremadamente alta, es resistente al desgaste y duradero, incluso ante daños por el tránsito peatonal intenso y la manipulación de equipos. Para gimnasios escolares rurales o grandes centros de fitness con presupuestos limitados pero que priorizan la durabilidad, el roble es una excelente opción. Sin embargo, su elasticidad es ligeramente menor, con un índice de rebote de la pelota de aproximadamente el 80 %, y presenta variaciones de color más notables y una veta más gruesa, lo que lo hace menos adecuado para competiciones de alto nivel que priorizan una estética refinada.

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