Muchos administradores de recintos deportivos creen que una vez instalado el piso, todo está bien, o utilizan métodos de limpieza incorrectos para «cuidarlo», lo que reduce significativamente su vida útil. A continuación, se presentan algunos errores comunes de mantenimiento y las prácticas correctas:

Error 1: Lavar con agua. Este es el error más grave. Los pisos de madera para instalaciones deportivas son extremadamente susceptibles a los daños causados por el agua; el agua provoca que la madera absorba humedad, se hinche, se deforme y se enmohezca. Lo correcto es usar una mopa escurrida y ligeramente húmeda o una mopa profesional para la limpieza diaria, y nunca permitir que se acumule agua.
Error 2: Encerar indiscriminadamente. Si bien los pisos domésticos suelen encerarse para darles brillo, ¡encerar los pisos de madera para instalaciones deportivas está estrictamente prohibido! El encerado hace que la superficie sea demasiado resbaladiza, reduciendo el coeficiente de fricción y aumentando considerablemente el riesgo de resbalones y lesiones para los atletas. Los pisos de madera para instalaciones deportivas necesitan resistencia al deslizamiento, no brillo. Si nota una disminución en el brillo del piso, comuníquese con el fabricante para una restauración profesional del acabado.
Error 3: Descuidar el control de la temperatura y la humedad. La madera se contrae al secarse y se expande al humedecerse. El lugar debe contar con un humidificador o deshumidificador para mantener la humedad relativa entre el 45 % y el 65 %. La sequedad excesiva puede provocar grietas en el suelo, mientras que la humedad excesiva puede causar deformaciones.
Mito 4: No usar el calzado adecuado. Los tacones altos y los zapatos de punta están estrictamente prohibidos en el lugar. Los tacones finos generan una presión enorme, dañando instantáneamente la superficie del suelo; los zapatos de punta rayan directamente el acabado.
Un mantenimiento profesional regular, como la revisión del sistema de amortiguación cada seis meses y la limpieza y pulido anual de la superficie, puede prolongar la vida útil de su suelo entre 5 y 10 años.

