Durante la instalación o el uso, escuchar crujidos en el suelo resulta muy molesto. Generalmente, esto no se debe a un problema de calidad del propio suelo, sino a una instalación incorrecta o a detalles estructurales inadecuados.

La causa más común es una estructura de vigas floja o una instalación incorrecta de la barrera antihumedad. Los suelos de madera para instalaciones deportivas utilizan un método de instalación flotante. Si las uniones entre las vigas no son firmes, o si las almohadillas amortiguadoras entre las vigas y el suelo no están niveladas, se producirán fricción y desplazamiento bajo presión, generando ruido. Además, si la barrera antihumedad (lámina de PE) está dañada o mal colocada, la entrada de humedad provocará que la estructura de madera se deforme, causando también ruido por fricción.
Otra posibilidad es un control inadecuado del contenido de humedad del suelo. Si el suelo no se ha curado correctamente antes de la instalación, su contenido de humedad estará desequilibrado con respecto al ambiente. Tras la instalación, el suelo se contraerá o expandirá, lo que provocará que las juntas de espiga y mortaja se aflojen y produzcan ruido al pisarlo.
Por lo tanto, para evitar ruidos, es fundamental elegir un equipo de instalación profesionalmente cualificado que garantice que las vigas estén niveladas, las almohadillas amortiguadoras estén correctamente instaladas y el nivel de humedad del suelo esté estrictamente controlado. Si se produce un ruido leve, se puede solucionar revisando las juntas de dilatación y ajustando las vigas; si el ruido es intenso, puede ser necesario retirar parcialmente el pavimento y repavimentar, por lo que la instalación profesional desde las primeras etapas es crucial.

