Este es un error de percepción visual muy común. Muchos aficionados, al inspeccionar instalaciones, ven un suelo muy reflectante y piensan: «¡Este suelo es nuevo y de alta gama!». Sin embargo, en el caso de los suelos de madera para deportes, un brillo excesivo puede ser contraproducente.

Los suelos de madera profesionales para deportes priorizan la resistencia al deslizamiento en su revestimiento superficial, en lugar del brillo decorativo. Según las normas DIN, el coeficiente de fricción para suelos deportivos debe estar entre 0,4 y 0,7. Si la superficie del suelo brilla como un espejo, suele significar que el acabado es demasiado liso, lo que reduce el coeficiente de fricción. En partidos intensos de baloncesto o bádminton, los atletas sudan mucho; un suelo resbaladizo aumenta considerablemente el riesgo de resbalones y caídas. Por el contrario, una fricción excesiva puede dificultar los movimientos de deslizamiento de los atletas y aumentar el gasto energético.
Los suelos de madera para deportes de alta calidad suelen utilizar un acabado de laca deportiva profesional mate o semimate. Este acabado no solo es resistente al desgaste y a los arañazos, sino que, lo que es más importante, proporciona un agarre estable y adecuado. Por lo tanto, para juzgar la calidad de un suelo, no hay que fijarse en lo brillante que es, sino en lo liso que es: el tipo de suelo que no es resbaladizo ni áspero, pero que permite un deslizamiento suave bajo los pies, es el estándar de un buen suelo.

