El arce, el abedul y el roble son las maderas más adecuadas para el lugar.

Al elegir pisos de madera para instalaciones deportivas, seleccionar la capa superior es un paso crucial. Actualmente, los tres tipos principales de madera en el mercado —arce, abedul y roble— tienen características únicas y aplicaciones específicas. Elegir la madera adecuada es fundamental.

El arce, especialmente el arce duro norteamericano, es considerado la madera de mayor calidad para pisos deportivos. Su madera es dura pero elástica, con una veta fina y uniforme y un color blanco brillante, creando un ambiente profesional y sofisticado. Su excelente absorción de impactos y rebote de balón lo convierten en la primera opción para las principales instalaciones deportivas profesionales, como las de la CBA y la NBA. Sin embargo, el arce es relativamente sensible a la humedad ambiental y también es relativamente caro, por lo que resulta más adecuado para instalaciones profesionales con presupuestos generosos y que buscan el máximo rendimiento.

El abedul puede considerarse una alternativa de alto rendimiento y rentable al arce. Su apariencia es bastante similar, y su dureza y elasticidad son suficientes para satisfacer las necesidades de la mayoría de los deportes. Su precio es más asequible, lo que la convierte en una madera muy utilizada en gimnasios escolares, centros de fitness corporativos y centros de actividades comunitarias. Sin embargo, la madera de abedul es ligeramente menos resistente al desgaste y menos propensa a deformarse que el arce, lo que podría requerir un mantenimiento más frecuente en entornos de uso intensivo.

El roble, por otro lado, es una madera verdaderamente práctica. Su extrema dureza, resistencia al desgaste y durabilidad la hacen ideal para entornos de alto tránsito y uso frecuente. Su precio considerablemente más bajo la convierte en una opción perfecta para escuelas rurales, grandes gimnasios y canchas de bádminton. Sin embargo, el roble tiene una veta más gruesa, variaciones de color más notables y una elasticidad ligeramente menor, lo que lo hace menos adecuado para instalaciones de competición profesionales con exigentes requisitos de rendimiento deportivo y estética.

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