El mercado de pisos de madera para instalaciones deportivas está plagado de productos de baja calidad. Debido a su naturaleza altamente especializada y la asimetría de la información, los propietarios son fácilmente engañados durante el proceso de compra e instalación. Comprender estos errores comunes puede ayudarle a ahorrar dinero y evitar un proyecto deficiente.

Error 1: Materiales inferiores y falsificados. Los comerciantes sin escrúpulos pueden usar abedul común o madera mixta para imitar el costoso arce norteamericano, o mezclar tablas de grado B o C (con muchos nudos y grandes variaciones de color) para hacerlas pasar por tablas de grado A. La solución es especificar claramente el origen, el grado y el nombre científico de la madera en el contrato, y solicitar un certificado de origen y un muestreo aleatorio durante la inspección en obra.
Error 2: Mala mano de obra estructural y recortes de costos. Este es el error más insidioso. Aunque el suelo parezca igual en la superficie, la separación entre las vigas internas puede ser mayor, la capa de amortiguación elástica puede sustituirse por caucho reciclado barato e incluso puede omitirse la barrera antihumedad. Esto provocará una elasticidad insuficiente del suelo y una fácil deformación. La solución consiste en exigir la «inspección de trabajos ocultos», tomando fotografías antes de la instalación para comprobar las especificaciones de las vigas, la separación y la marca de las almohadillas amortiguadoras. Tercera trampa: Pruebas falsas e informes falsificados. Algunos fabricantes utilizan informes antiguos o de muestras presentadas para superar las inspecciones in situ. Es importante saber que las muestras presentadas y el producto final suelen diferir drásticamente. La solución consiste en exigir el muestreo in situ y pruebas supervisadas por terceros tras la entrada en vigor de las nuevas normas nacionales. Solo cuando los datos medidos in situ cumplan las normas, el producto se considerará apto (cualificado).
Cuarta trampa: Ganar licitaciones con precios bajos y añadir artículos posteriormente. Omitir intencionadamente materiales auxiliares, fletes, impuestos o procesos de molienda en la cotización inicial, para luego añadir precios con diversos pretextos tras ganar la licitación. La solución consiste en exigir un presupuesto detallado, implementar un contrato de precio fijo y definir claramente todos los costes del proyecto llave en mano. Solo supervisando de cerca el contrato se pueden evitar estos problemas.

